María Paula Romo está a las puertas de comparecer en su juicio político en la Asamblea y, con censura o no, parece que su salida del Gobierno es inminente, según ella misma lo ha dado a entender. Aquí contesta inquietudes fundamentales inherentes a su poder y a su cargo, que nunca antes había respondido. Porque nadie se lo había preguntado.

Por Marlon Puertas

Ministra, ¿qué pasó con el caso de su tío Andrés Romo, que fue grabado llamando a la gerente del hospital de Tulcán para recomendarle «un amiguito» en el proceso de una contratación?

De eso ha pasado más de un año y yo me enteré de esto por una llamada de la gerente del hospital, la señora Rosas, a quien yo no conocía. Me pareció una llamada muy extraña, creo que era viernes, yo compraba el pan, y me decía Ministra, su tío me está pidiendo la renuncia…era una llamada muy rara. Yo siempre tomo precaución de que me estén grabando la llamada porque me ha sucedido muchas veces. Yo le contesté que no sabía de lo que me hablaba, pero que a menos que sea un superior suyo, nadie podía pedirle la renuncia. Días después le puse una carta a la Secretaria Anticorrupción del Gobierno, Dora Ordóñez Cueva, en donde le explicaba sobre esta llamada y le pedía que habría que averiguar de qué se trata. También llamé al Director Provincial o Zonal de Salud y le pregunté que sabía y me contestó que le habían pedido la renuncia a esta señora, que había firmado muchos contratos de ínfima cuantía. Le dije bueno, gracias, si sabe algo me cuenta. Y unos meses después cuando algunos legisladores pusieron ese audio en el pleno de la Asamblea, mandé una carta a la Fiscal General preguntándole si había una investigación relacionada con este tema.

¿Qué le contestó la Fiscal?

Entiendo que están dándole el trámite que corresponde. No se contesta, se notifica cuando se hace un anuncio de este tipo porque la Fiscalía procede como corresponde. Pero entiendo que esta señora salió un tiempo después del cargo que ocupaba. No conozco más detalles ni tengo ninguna relación con cualquier decisión que tome algún familiar mío.

¿Habló con su tío? ¿Le preguntó porqué recomendaba un amigo para un contrato público?

Hablé meses después y le pedí que en cualquier actividad suya evite mencionar que es familiar mío, porque yo no tengo nada que ver con ninguna cosa que él haga. Me dijo que él no tenía ningún contrato en el sector público y de ahí he tenido muy poca comunicación con él.

Usted es abogada y en ese audio pueden haber indicios del cometimiento de un delito como el tráfico de influencias. Allí habla de que recomienda a un amiguito suyo para que gane un contrato público….

Y de ser así tendría que investigarse a los participantes de la llamada, no a mí.

En el caso del ex asambleísta Daniel Mendoza, usted presentó la denuncia porque llegó a su conocimiento el cometimiento de un posible delito. ¿Por qué aquí no?

Es distinto, allí era el mal uso del anticipo de una obra pública. Creo que es diferente, me parece que es difícil de comparar, pero en todo caso si alguien conoce de un delito, tiene que informarlo.

¿Usted no sería capaz de denunciar a su propio tío?

Sí, claro, a quien sea que conozca de un delito. Por supuesto, sin dudar.

¿Y en este caso por qué no lo hizo?

Porque no hay un delito hasta donde yo conozco. Sé de una llamada muy extraña, por eso puse un par de cartas, una a la Secretaría Anticorrupción y otra a la Fiscalía. Y entiendo que la funcionaria salió de su cargo pocos días después que me hizo la llamada.

Usted había mencionado a Daniel Mendoza y justo quería enseñarle fotos de la boda de él en las que se ven a varios personajes políticos y no aparece usted, supongo que no fue. Y yo podría decir, viendo las fotos, que si alguien repartió el poder, estuvo presente en esa fiesta. ¿Por qué no fue usted a la boda de Daniel Mendoza?

Me invitó Daniel Mendoza. Era un legislador con el que yo había mantenido una serie de diferencias precisamente en ese periodo de tiempo, cuando se elegía al Presidente de la Asamblea. Yo había mantenido algunas conversaciones con legisladores a propósito de ese tema. En algún momento pensé en asistir, incluso para superar las diferencias políticas que había tenido. Luego decidí no ir y creo que ha sido una buena decisión. He mantenido la relación con los legisladores como una relación profesional, no me he reunido con ellos por fuera de la Asamblea y al final del día creo que fue una buena decisión que tomé.

¿Tenía usted presentimientos, sospechaba, olfateaba que ya desde esa época Daniel Mendoza se encontraba en algo turbio y por eso no fue?

Preferí no ir y no mezclar lo personal con los temas de trabajo. Y con la mayor parte de asambleístas lo que tengo es una relación de trabajo, más que otra cosa.

Los buenos tiempos. Febrero de 2019, boda del asambleísta Daniel Mendoza en Manta. La ministra Romo no fue.

Pero allí está el Presidente de la República. Y yo siempre he sostenido que quien tiene el poder para repartirlo, es el Presidente. Y lo reparte a sus ministros, y en este caso a los Asambleístas. ¿Se ha puesto a pensar usted en esto Ministra?

El Presidente de la República encarga tareas a sus ministros. Y es una buena cosa que el Presidente tenga ministros. Y nos permite tomar decisiones y también nos tiene confianza en las cosas que hacemos. Los asambleístas no son lo mismo que los ministros, pero por supuesto que hay asambleístas más cercanos al régimen porque ganaron por el partido del gobierno, no es el caso de Daniel Mendoza, que no es específicamente de AP, fue por una alianza en Manabí; de hecho, Mendoza viene de un pasado político con Mariano Zambrano. Pero AP es el partido con el que el Presidente llega al poder y por lo tanto es el sector más cercano al Presidente y al gobierno.

¿Y por qué el Presidente le dio tanto poder a Daniel Mendoza?

No se trata de entregar poder, sí de consultar, sí de coordinar ciertos temas políticos que en ningún momento significa una permisividad para permitir cometer un delito. Por eso es que nosotros mismos fuimos los que pusimos las denuncias. Porque una cosa es coordinar, que sí se coordinan los cargos políticos, que no es lo mismo que un contrato, eso es un procedimiento aparte, eso no tiene coordinación, eso tiene sus propias reglas. Pero la discusión de determinados cargos sí se tiene con políticos de las provincias y en este caso con uno de los políticos cercanos. Esas eran las cercanías, esa era la llegada.

¿Usted está reconociendo en este momento que reparto sí hubo?

No, no, no.

Usando la palabra coordinación…

No, reparto ha sido la palabra de los correístas para tratar de justificar y hablar de cosas como por ejemplo que la corrupción en el IESS no empezó en su periodo. Por favor. ¿Y Ramiro González, María Sol Larrea, Iván Espinel? Son de ese periodo. Entonces pensar que la corrupción, que los delitos que tienen que ver con sobreprecios en el sector público, con estas redes que se forman entre servidores públicos y proveedores, donde hay que poner mucho ojo también, pensar que esto empieza y se termina como si fuera un tema del Legislativo, a mí me parece que es un conflicto más grave. Los legisladores, los políticos, muchas veces los alcaldes también, con ellos conversamos muchas veces sobre cual es el mejor perfil para una provincia. Hace poco cambiamos el Gobernador de El Oro y un grupo de alcaldes me enviaron una carta recomendándome el nombre de una persona para que sea Gobernador.

¿Y usted les hizo caso?

No. Pero en algunas ocasiones hay nombres que sí se reciben y en otras ocasiones, no. A lo que me refiero es: ¿se discuten esos nombres con diferentes actores? Sí. ¿Eso significa que están autorizados a cometer algo al margen de la ley? De ninguna manera. Son adultos, si cometen un acto ilegal son responsables ellos.

Usted acaba de mencionar el caso del nuevo Gobernador de El Oro y allá mucha gente dice que es cuota de la asambleísta Rosa Orellana. Hasta fue su asesor legislativo tiempo atrás. Y esta asambleísta tiene más parientes en el Gobierno, ha sido denunciada por diezmos y quiere la reelección.

El Gobernador de la provincia de El Oro tiene una trayectoria, estuvo militando en las juventudes de Alianza País, que es el partido que llevó al poder al presidente Lenin Moreno. Sí tiene una experiencia, sí tiene una trayectoria, hablé con él, me entrevisté con él algunas semanas antes de decidir su nombre, algunos nombres estuvieron en análisis, y creo que es un buen perfil. Joven, competente y esperamos que haga un buen trabajo.

¿Y es cuota de la asambleísta Orellana?

No es cuota. Esta idea de que es un pastel, que aquí se entregan como tarjetas del monopolio, es un absurdo. La otra opción, ¿cuál sería? En los próximos días tenemos que designar, yo le propongo al Presidente algunos nombres y perfiles que yo analizo, tenemos que designar al Gobernador de Cotopaxi y al Gobernador de Azuay.

¿El Gobernador de Cotopaxi? ¿Ya dejó el cargo el primo de la Primera Dama?

El Gobernador Héctor González ha dejado el cargo y ahora es candidato a la Asamblea.

Otra vez, antes ya había renunciado para ser candidato, perdió y volvió al cargo…

No, antes fue candidato a Prefecto. Entonces hay que designar Gobernador. Y yo le decía al Presidente: ¿Y ahora con quién conversamos de los nombres para Gobernador? Nos va a tocar designar por bingo porque sino todo es reparto. Y no es verdad. Tenemos que conversar con los diferentes actores de la provincia.

¿Tal vez encuentren otro primo de la Primera Dama en Cotopaxi?

No creo que vaya a ser por ahí la elección, pero entiendo que no está prohibido si tiene algún tipo de familiaridad.

En la política hay que tener tino y no solo hay que ser, sino parecer. Y también está la figura del nepotismo.

El nepotismo es una figura que está tipificada en la ley, tiene que ver en la relación de una persona en el cargo y la persona que directamente la designa…

¿El Presidente no designa los Gobernadores?

Sí los designa y no está en el grado de parentesco que está prohibido por la ley.

Usted retó a los asambleístas para que su juicio político sea presencial, para verlos a los ojos. ¿Será que usted los conoce tan bien y sabe de que lado flaquean? ¿Les quiere cantar sus verdades?

Primero quiero ir a la Comisión, antes de ir al Pleno. Y sí, esperaría que sea presencial pero ya los asambleístas han dicho que no y la sesión será convocada por Zoom.

Se mueren de miedo.

Comparezco a la Comisión este sábado 31 y yo habría preferido que sea presencial. Yo soy así, a mí me gusta mirar a las personas.

¿No es porque les conoce el rabo de paja kilométrico de los asambleístas? ¿Y piensa desnudarlos?

Yo creo que algunos que tienen rabo de paja los conoce todo el país. A la Comisión voy a responder sobre las acusaciones que se me hacen y a decir cuales son los que creo son los verdaderos motivos que hacen que les incomode mi presencia en el Ministerio de Gobierno.

Es decir, que va a correr sangre en ese juicio.

No, no va a correr sangre, pero yo soy como soy, digo las cosas como creo que son. Nunca me refiero a nadie personalmente, tengo 26 meses en este cargo y seguramente usted no me habrá oído usar un adjetivo, ofender a alguien, convertir una disputa en algo personal. Cuando creo que hay que decir cuál es la responsabilidad de alguien, lo digo, si no tengo pruebas suficientes soy cuidadosa en mencionar nombres y trato de no convertir los enfrentamientos en personales. Si hay temas que debo rebatir lo hago con firmeza.

Pero a una asambleísta usted le recordó que su esposo está en un cargo público.

Una asambleísta me dijo: «O sea que usted recibe recomendaciones». Le dije que sí, y me contestó que eso era el colmo, que era delito, que cómo podía darse algo así. Entonces le dije que igual a cuando usted recomendó a su esposo para una Subsecretaría en el Ministerio de Agricultura, porque efectivamente conocía que había ocupado ese espacio. Lo que fue poner un ejemplo para un tema al que lo convierten en algo casi delictivo, y resulta que ellos también lo han sugerido. Entonces hay que enfrentar esa doble moral., ese doble rasero.

Que fea esa vieja costumbre de los políticos de recomendar a sus parientes, recomendar al papá, a la mamá, a la suegra. Ustedes con su movimiento Ruptura pretendieron romper con los males de la vieja partidocracia y también criticaban eso. ¿Entonces por qué se sigue cayendo en lo mismo? Inclusive en su caso personal, María Paula. Llegó usted al gobierno y después aparecieron familiares suyos.

No es cierto, no es cierto.

Pero su suegra estuvo de diplomática en México.

Así es, estuvo durante un tiempo mi suegra que es una persona que tiene su propia trayectoria, tiene su propio recorrido…

Nadie se lo desconoce, pero ojalá hubiese entrado a un gobierno en donde usted no esté.

Eso también creo, pero el tema es que usted habla como si fuese una práctica generalizada y este es un caso en particular y es de una persona que tiene su propia valía. Y usted me ha dicho que es una lista de personas. Y no es una lista.

En el caso suyo, pero si vamos a los asambleístas es una lista larguísima de parientes con cargos públicos, en el servicio exterior.

Y hay asambleístas y políticos de oposición con servidores en el sector público. Y tal vez son familiares en el sector público desde hace muchos años.

Pero a esos casos no nos referimos. Hablamos desde el momento en que alguien llega al poder y de pronto suben sus parientes, con buenos puestos, buenos sueldos. La propia hija del Presidente de la República…

Que también trabajaba en Naciones Unidas mucho tiempo antes de que el Presidente sea Presidente y que luego renunció, ya hace algunos meses.

Vamos a otro tema. En el caso de las investigaciones contra los Bucaram, se han realizado allanamientos contra el ex presidente, se lo trajo desde Medellín a Jacobo Bucaram, lo llevaron preso a Latacunga, luego lo llevan a la cárcel 4 de Quito y ahora aparece jugando póker, pide colchón ortopédico, usa su laptop con internet, pide arreglar la mesa de billar…es difícil no pensar que todo parece una burla.

Yo coincido con usted. Tres jueces diferentes dieron tres boletas diferentes de encarcelamiento. Y en las tres había cárceles distintas, ninguna era la cárcel 4. Y los abogados presentan un Habeas Corpus que no cabe, va a la Corte Nacional y la Sala de lo Penal de la Corte Nacional termina decidiendo que sea trasladado a la cárcel 4, en donde no debería estar porque esa es una cárcel creada para los policías. Y hay amedrentamiento a funcionarios de esa cárcel, ha hecho una serie de pedidos improcedentes…

¿Pero quién lo complace? Le llevaron el colchón.

Que yo conozca, no le han llevado nada. Y de ser así, eso tendrá que explicarlo la directora de la cárcel, pero quien lo mandó allí fueron dos de tres jueces de la Corte Nacional. No debería haber ninguna comodidad, tendría que recibir el trato que cualquier otra persona, lo mismo que cualquier otro privado de libertad. Nadie debería tener privilegios y no conozco que los tenga.

¿El Gobierno está protegiendo a Paúl Granda?

No, no está protegiendo a nadie.

¿Y no por eso ya le dieron fuero, le pusieron rango de Ministro y ahora es la Corte Nacional la que lo tiene que juzgar?

No, no es así. La Corte Nacional tiene que decidir si es que tiene fuero. El Gobierno no le puede dar fuero a nadie.

Pero lo está pidiendo…

No, no, no es que dice venga que yo le doy.

Juan Sebastián Roldán envió una comunicación diciendo que tiene rango de Ministro.

No sé si usted leyó, Juan Sebastián Roldán contestó un pedido del interesado en este caso, y lo que dijo fue que el señor Paúl Granda fue ministro de esto, de esto, de esto y como tal miembro del Gabinete. Todo se ajusta exactamente a la verdad. Fue ministro, sí, estuvo en el gabinete, sí. Aquí está el documento. Los jueces tienen que hacer su trabajo. Nosotros ni hemos hecho un homenaje a nadie, ni hemos protegido a nadie, ni hemos evitado que la justicia haga su trabajo, ni el Presidente le manda mensajes a los jueces ni directos ni indirectos en pronunciamientos públicos. Simplemente se les preguntó a Juan Sebastián Roldán como secretario del Gabinete y a Johanna Pesántez, como Secretaria Jurídica y ellos han contestado.

¿No le ha preguntado usted a Paúl Granda por qué y con quién se reunió en la suite de Daniel Salcedo?

Yo le he preguntado en términos generales qué conoce de este caso, él no conoce a Salcedo, es lo que ha dicho a los jueces, que no se ha reunido con ese señor…

¿Entonces con quién se reunió en la suite de Salcedo? ¿Con Dalo? ¿Con Jacobo?

No conozco ningún detalle, no creo que se haya reunido con Jacobo, según ha dicho Paúl a la prensa, a la Justicia, no conoce al señor Salcedo, no tengo ningún motivo para creer que Paúl no esté diciendo la verdad. Y solamente como un dato importante, a pesar que yo nunca me he reunido con los señores Bucaram, no tienen una fuerza política en la Asamblea, no tienen legisladores, y se ha tratado de ponerlos en «el reparto» de la Asamblea, justamente con los que no tienen legisladores…no creo que va por ahí.

Ese es el gran misterio, ministra. ¿A cuenta de qué? Esa es la pregunta del millón.

Así es. Como yo le digo, a pesar de que yo nunca me he reunido con estos señores, no he tenido conversaciones políticas ni de ningún tipo con ellos, coincidí con el señor Bucaram en el evento que se realizó en la Presidencia de la República por el aniversario de la firma de la paz con el Perú. Allí la presidencia invitó a ex presidentes y estuvieron el ex presidente Borja y el ex presidente Bucaram.

Acto del que por cierto, la Presidencia de la República nunca subió una foto. Y no existe el registro fotográfico oficial de la visita al Palacio que hizo el ex presidente Bucaram. ¿Por qué?

No es el nivel de búsqueda que hago de las redes sociales, no sé si la Presidencia subió una foto. Y seguramente una foto mía de ese acto tampoco subieron, pero a lo que voy es que una reunión con alguien por sí sola no significa que una persona pueda ser acusada.

Pero una reunión en la suite de El Gran Reparto, es otra cosa, María Paúla. La suite a donde subieron a reunirse con Salcedo varios involucrados que ahora son investigados y a donde también llegó Paúl Granda, según la bitácora del edificio. Eso es distinto.

Cada uno tendrá que explicarlo entonces. Lo que yo le digo es que una reunión por sí sola no puede significar el participar en un delito.

Y estoy de acuerdo. Pero a eso hay que añadir la firma de una serie de contratos durante la emergencia, con sobreprecios escandalosos como las fundas para cadáveres, cuando estaba al frente del IESS Paúl Granda.

Eso es lo que hay que investigar y entiendo que la Fiscalía está investigando. Y si son responsables los miembros del Consejo Directivo del IESS, que sean responsables los tres, no solamente uno. Confiamos en que la justicia haga su trabajo.

¿Usted ha tenido algún choque con la Fiscal Diana Salazar por el tema de Paúl Granda? Me llegó una versión de que ella quiso realizar un allanamiento en Cuenca y tuvo resistencia.

No, no, no.

¿Usted no se opuso a que lo allanen a Paúl Granda? Que nunca se lo ha hecho, por cierto.

No, no. Eso no es cierto. Además, cuando un juez da una orden y un fiscal la pide, a la Policía no le corresponde decidir lo que hace o lo que no hace, sino que es una orden y les dicen señores esto es lo que hay que allanar y a quienes hay que detener. La Policía no consulta una orden de juez, la Policía obedece una orden de juez. Y así es como procedemos.

Entonces no hay una pugna con Diana Salazar.

No, no. Mas bien hay una relación de colaboración permanente, porque es importante que podamos trabajar estos temas juntos, la Fiscalía y la Policía son instituciones complementarias que un desajuste en su trabajo podría tener efectos muy nocivos para sus resultados.

Ministra, ¿quién está vendiendo los cargos dentro del Gobierno?

La pregunta es ofensiva. Perdóneme, es como si yo le dijera quien le alquila a usted lo que usted dice…

Lo digo porque hay un hecho concreto. En la sentencia del juicio que se siguió contra José Carlos Tuárez, consta que se vendió el Viceministerio de Salud.

Y ese señor está preso, no sé si se vendió. Ese señor llamó, trató de vender, pidió dinero, está también una señora Jalkh…

Se posesionó un señor como Viceministro de Salud…

Y quien hizo eso, pretendió eso, está preso.

Pero ¿quién le dio ese poder al cura Tuárez?

Déjeme ver de que habla la sentencia y quien trata de hacer eso, está preso.

Y el señor fue posesionado como Viceministro de Salud por la ministra Catalina Andramuño, estuvo en el cargo cinco días y salió cuando lo cogieron preso a Tuárez. Por eso le pregunto.

Terrible. Pero entonces usted se respondió. La pregunta no debería ser ¿quién está vendiendo cargos en el gobierno?

¿Quién le dio poder al cura Tuárez para acceder a eso?

¿Usted sabe quién está sentenciado con el cura Tuárez? Está María Sol Larrea, está exactamente en el mismo caso, en la misma sentencia. La señora Renata Jalkh…

Pero tampoco tienen ellas el poder político para repartir un Viceministerio de Salud.

Entonces hay que preguntarle quien fue su designadora. Y quien hizo está preso.

Pero nos quedamos a medio camino.

La pregunta no puede ser ¿quién está vendiendo? como si todos los cargos estuvieran en las páginas amarillas, porque no es verdad. Es imposible que un gobierno, ningún gobierno, ni este, ni en ningún país del mundo, es imposible que tenga un control total de lo que pasa en las actuaciones de cada uno de los funcionarios. Eso no es posible. Lo que es diferente, es que cuando conocemos de algo, hay algo público, inmediatamente procedemos con el mayor rigor de la ley para que sea sancionado y que esa sea una advertencia poderosa para que nadie más lo haga. Pero que un gobierno le pueda garantizar que no va a tener ni una sola irregularidad, de ninguno de sus funcionarios, no conozco un gobierno que sea capaz de hacerlo. Y le aseguro, Marlon, que si usted fuera mañana Presidente de la República tampoco podría garantizarlo.