Los familiares y amigos del ciclista Santiago Jaramillo Andrade no han tenido ni paz ni tiempo para asimilar su repentina muerte ocurrida la noche del 17 de agosto, cuando un carro lo embistió mientras pedaleaba junto a un amigo en la vía a Samborondón. El impacto le produjo dos heridas mortales: un traumatismo cerebral y la perforación de un pulmón, lo que le causó una hemorragia interna que apagó su vida casi al mismo tiempo que el vehículo responsable se daba a la fuga.

Santiago era un ingeniero en marketing que acababa de cumplir 33 años. Su compañera de vida, Ornella Zambrano, cuenta en entrevista con La Historia que durante este tiempo se han organizado para mapear las urbanizaciones ubicadas en el trayecto que recorrió Santiago, registrar las cámaras que apuntan a la vía e impulsar la acción fiscal para la obtención del material audiovisual. Solo buscan justicia.

¿Cuál es el estado del proceso a un mes de la muerte de Santiago?

La Fiscalía ha enviado oficios para que las urbanizaciones aledañas entreguen los videos de las cámaras exteriores. Claro está que no todas tienen cámaras. Entonces ahorita viene un proceso un poco más lento que es revisar esos videos. Pero hay algo que nos preocupa y es que en un solo mes han pasado tres fiscales por el caso y la verdad es que ese cambio constante obstaculiza el avance de la investigación. En eso me gustaría hacer énfasis. Para nosotros es muy difícil todo pero estamos tratando de ser un poco más fuertes para seguir en esta lucha y que no quede en la impunidad.

Entendemos que en ese trabajo de mapeo se encontraron una vía con algunos problemas…

No hay ojos de águila, tampoco sirven los radares. Incluso tuve una reunión con el Alcalde de Samborondón (Juan Yúnez) y la mesa de seguridad, donde prometieron ciertas acciones que aún no han implementado. Lo principal fue la recategorización de la vía a Samborondón y la ATS (Autoridad de Tránsito de Samborondón) dijo que iba a poner letreros cada 500 metros para que se respete al ciclista, pero no he visto que lo haya hecho. No pueden seguir pasando estas cosas donde los carros hacen y deshacen sin que haya ningún control.

Para los que no conocieron a Santiago, ¿quién era él?

Santiago era muchas cosas, un buen hijo, un buen cónyuge y un buen amigo. Para mi era mi mejor amigo, la persona que conocía todo de mí, la que siempre me levantaba con una sonrisa en la cama, diciéndome que me amaba. Le gustaba hacer deporte, amaba sus animalitos y le gustaban los pichirilos. Era una persona bastante habilidosa, le gustaba resolver sus problemas. Le encantaba la mecánica, fue su sueño frustrado. Tenía un amor único por la bicicleta. Era una persona que hacía el bien sin esperar nada a cambio.

Hablando de su amor por la bicicleta, ¿qué tan cuidadoso era con la seguridad?

Él no salía si no estaba seguro. Revisaba su bicicleta, compraba sus herramientas para él mismo arreglarla. No le podría decir que era una persona inconsciente, porque no lo era. Todo lo contrario. Iba con su casco, sus guantes. No le miento, cada semana estaba viendo alguna cosa nueva que pudiera implementar a la bicicleta, le cambiaba las luces siempre. Incluso se había conseguido un reloj para medir el tiempo y el kilometraje. 

¿Salía acompañado?

Sí, generalmente salía acompañado, pocas veces lo hacía solo. Yo siempre le decía que vaya con cuidado, porque aquí la gente no respeta. Cada que él salía yo estaba con el corazón en la mano.

¿Cuáles eran sus  sueños?

Los dos queríamos estudiar educación física para convertirnos en personal trainers. Él también quería empezar a estudiar mecánica. Además queríamos dedicarnos  más a nuestra agencia (de marketing). Queríamos viajar por el mundo, teníamos los mismos ideales. 

Santiago tenía su faceta musical, cuéntenos más de eso

Era un amante innato de la música, decía que su gusto por la música se lo inculcó su primo Leonardo. Todos los días se metía a su cuarto de estudio, donde practicaba por lo menos tres horas. Era cauteloso con sus guitarras, con sus pedales, casi que cada semana las limpiaba. Yo le regalé dos guitarras, una acústica y una eléctrica. Las cuidaba más que a su vida, es más, les tenía nombre. A la eléctrica le decía “la gorda”, y a la acústica “Martina”.

¿Siempre fue un amante de los animalitos?

Él era así, siempre me decía: “Amor, yo quiero a todos los animales del mundo, si yo pudiera, los tuviera a todos aquí en la casa metidos”. En casa tenemos una perrita, Matilda, y tres gatitos: Mastropiero, Mangiacaprini (por Les Luthiers) y Jade. A él no le molestaba compartir su vaso de agua con sus gatos, con eso le puedo decir todo. A veces cuando veía este tipo de injusticias, maltratos a los animalitos, se ponía triste.

¿Están haciendo una campaña para recaudar fondos para los gastos legales?

La recaudación de fondos no es para ningún fin de lucro, simplemente es para seguir con la causa de Santiago. Una amiga de Santiago creo una campaña de crowdfunding y lo que estamos haciendo la familia es vender vasos, collares y pulseras relacionados con el ciclismo. Justamente voy a estar el domingo en un stand de la feria de movilidad que organiza la ATM en el parque Samanes de Guayaquil.

¿Tiene un último mensaje?

Mi lucha es esta. Quisiera que se creara un poquito más de conciencia vial, no solamente en los conductores, sino en todas las personas. Aquí la gente no respeta nada, tú puedes ir caminando y hay buses, y carros que se te van encima. Aquí la gente se cree dueña de las calles. Yo sí quisiera que se creara más de conciencia en eso para que nadie tenga que pasar por lo que nosotros estamos pasando.

*Fotos: cortesía de Ornella Zambrano