Christian Benítez y su esposa Liseth Chalá, en su boda, el año 2007.
Christian Benítez y su esposa Liseth Chalá, en su boda, el año 2007.

 

Ecuador, el 29 de julio de 2013, despertó conmocionado. El futbolista Christian Benítez había muerto en Qatar y cuatro días después, en medio del duelo nacional, el presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol Luis Chiriboga daba a conocer los resultados de la segunda autopsia que se le hizo al cuerpo del deportista. La primera fue en Qatar.

«Tenía un problema en su arteria coronaria. Estaba destinado a morir y solo se le podía detectar después de muerto, con la autopsia«, dijo con cara de consternación Chiriboga.

«Un día más, dos días más, un mes más (…) Desgraciadamente nuestro querido Chucho estaba condenado a morir«.

Un año después, al Chucho Benítez se lo ha homenajeado más que a ningún otro ecuatoriano muerto en las últimas décadas. Pero de lo que realmente ocurrió con él, después de menos de 24 horas de haber jugado su primer partido con El Jaish S.C., en el país que será sede del mundial de la FIFA 2022, no se investigó nada más.

Lo primero que denunció su viuda, Liseth Chalá, con quien Christian tuvo tres hijos, fue negligencia médica. Desde el alejado país árabe, ella reveló que apenas su marido sintió dolores en el estómago fue llevado a un hospital. Y allí, no recibió la atención oportuna. El delantero de la Selección tuvo que esperar más de dos horas, tiempo en el cual se retorcía de dolor.  Y cuando notó la gravedad de su situación, alcanzó a despedirse. «Me dijo que cuide de los niños», recordó la viuda.

El cuerpo de Benítez llegó varios días después al Ecuador y de ahí surgió la necesidad de una segunda autopsia. Fue entonces que el médico de la Selección, Patricio Maldonado, diagnosticó que la causa del deceso fue «una muerte natural, muerte súbita de un largo periodo de tiempo. Encontramos un edema agudo de pulmón, vinculado con una enfermedad del miocardio».

Chiriboga ofreció algo más: «Seguramente saldrán más cosas en el siguiente examen microscópico, que es muy preciso, que servirán para corroborar el diagnóstico final, que está a disposición del mundo entero, firmado por un grupo de especialistas que representan a las entidades jurídicas más importantes de Ecuador», añadió.

Ese examen microscópico, un año después, no se ha hecho público. Ni siquiera lo conoce Liseth Chalá, quien ahora tiene más dudas respecto a las causas del fallecimiento de su esposo e incluso viajó a Qatar para pedir los exámenes toxicológicos que le hicieron al Chucho en ese país. Regresó sin nada. Asegura que la Federación Ecuatoriana de Fútbol no la ha ayudado en este reclamo.

El suegro de Benítez, papá de Liseth, Kléber Chalá, tomó la iniciativa de hacer nuevos exámenes, cuyos resultados los recibirá en un mes. «Aún hay mucho por esclarecer», le dijo Chalá al diario Récord de México, país en el que vive y mantiene una escuela de fútbol que fundó el «Chucho».

Dudas también dice tener Tyrone Flores, médico y presidente de la Federación Ecuatoriana de Medicina del Deporte. Flores sostiene que, un año después, nunca se dieron detalles de la autopsia de Benítez y que lo único que se reveló fue información básica. Flores, un experto en este tema, recuerda que Benítez pasó siempre los exámenes médicos que le hicieron en los clubes que jugó. Hace especial mención de su paso por Inglaterra, en donde dichos exámenes son minuciosos. «Yo conozco Londres, son muy avanzados y es muy difícil que no hayan detectado algún problema».

En México tampoco se convencieron de los resultados que se anunciaron en Ecuador. Y el vocero de la inconformidad fue Miguel «El Piojo», Herrera, extécnico de las Águilas, y una de las figuras más mediáticas en el mundial de Brasil, al frente de la selección mexicana. Tan seguro estaba de la salud del Chucho, que el «Piojo» dijo que «metería las manos al fuego que si Chucho se hubiese quedado en México, aún estaría con nosotros».

Video del Piojo Herrera hablando del Chucho Benítez

Un año después, en Ecuador, un estadio de Guayaquil lleva el nombre Christian Benítez, hay líos por su herencia y la Selección cumplió una discreta actuación en Brasil. La viuda reveló estos días que el médico que practicó la autopsia reclama el pago pendiente por sus servicios y existen vísceras del cuerpo del futbolista que no han sido enterradas por esta deuda.

Un año después, el presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, Luis Chiriboga, ha tenido que rendir cuentas en la Asamblea y enfrentó el primer paro de futbolistas en muchos años. Cuando se le toca el tema de la situación económica de la familia de Benítez, se molesta y pide que esa información se pida en la FEF.

Un año después, en Qatar, poco se recuerda al Chucho, que apenas jugó un partido en ese país. Allí los apuros son por la construcción de los estadios que albergarán el mundial 2022. Nadie
toma en cuenta, por ahora, la versión que lanzó el New York Times respecto a la incidencia del calor en este fatal desenlace. El mismo calor que ha matado en dos meses a 44 obreros de las obras del Mundial, según un informe publicado por el diario inglés The Guardian, en septiembre de 2013. Los cálculos de The Guardian son desoladores: 4000 trabajadores, la mayoría inmigrantes explotados, podrían morir hasta el 2022. Y un gran número ya ha muerto por ataques cardíacos repentinos. Como le pasó al Chucho.

Chucho1

——————-
Fotos de la cuenta de Twitter de Liseth Chalá.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *