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Un acto contra la corrupción en los bajos de la Corte de la Justicia, en Machala, que protagonizaron empleados de la Judicatura de El Oro. Era diciembre de 2014.

Han pasado casi dos años de un acto simbólico que se dio en la puerta principal de la Corte de Provincial de Justicia de El Oro, en diciembre de 2014. Ese día, durante diez minutos antes de comenzar la jornada laboral, a las 08:00, los servidores judiciales hicieron un plantón portando en sus manos carteles con el eslogan: “El silencio es el mayor cómplice de la corrupción”. Fue una forma de apoyo a la lucha permanente contra la corrupción.

El acto fue liderado por el Director de la Judicatura en El Oro, Rómulo Espinoza Caicedo, quien resaltó que “la lucha contra la corrupción, es una acción de carácter permanente, que las instituciones, sus representantes y la sociedad estamos comprometidos a eliminarla».

No fue la única acción que se hacía para fomentar la lucha anticorrupción. Meses atrás, en julio de 2014, hay el reporte de un foro de lucha contra la corrupción, en Machala. Ese día, el responsable de la Unidad de Control Disciplinario, Vicente Rodríguez, expuso que en cuanto al ámbito de control disciplinario, “los usuarios pueden denunciar en la Dirección Provincial del Consejo de la Judicatura cualquier irregularidad en los procedimientos y que hayan sido responsabilidad de servidores judiciales”.

En ese momento dieron todas las garantías para establecer la transparencia como una norma común.

Hoy, el principal de la Unidad de Disciplina de la Judicatura está preso, enjuiciado y fuera de su cargo, con una grave acusación en su contra hecha por un fiscal de la provincia, Guido Coronel. Y al director de la Judicatura de El Oro, que no está involucrado en este proceso y que estuvo encargado de esta jefatura provincial durante cinco años, sin nombramiento definitivo pero con la confianza otorgada por Gustavo Jalkh, se le acabó el encargo.

La denuncia es el pedido de dinero a cambio de otorgar informes favorables para los judiciales en los procesos disciplinarios abiertos en su contra. En el caso del fiscal Coronel, que tenía tres quejas planteadas, dice que le pidieron USD 8000. Este fiscal, estando acostumbrado a investigar delitos, decidió grabar los pedidos hechos por un abogado en libre ejercicio que decía tener los contactos necesarios en la Judicatura para solucionarle sus problemas. Ese abogado también está preso.

El día del operativo de la Policía para detener a los dos involucrados, reventó un escándalo. Entre operadores, abogados y usuarios de la Justicia orense aumentaron los comentarios de que esto solo era la punta del ovillo.

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Gustavo Jalkh recibiendo la «moneda del rey Salomón» de manos del ex presidente de la Corte de Justicia de El Oro, en diciembre 2015. Foto del Diario Correo de Machala.

Ahora los abogados de El Oro, con el Colegio provincial a la cabeza, exigen una reestructuración general de la Judicatura. Jalkh no se ha pronunciado al respecto. En una de sus últimas visitas a Machala, en diciembre de 2015, Jalkh, presidente de la Judicatura, fue homenajeado y recibió de las cabezas de la justicia de El Oro «La moneda de sabiduría del rey Salomón». Los agradecidos funcionarios le dijeron que se la merecía porque esta es una moneda de la sabiduría que le permitió a Salomón superar grandes obstáculos y mantener la humildad en época de prosperidad. Jalkh agradeció la comparación.

2016: NO TODO BRILLA EN EL ORO

«Los que antes orinaban agua bendita, ahora están siendo procesados».

La inusual frase la dijo un ex juez y ex presidente del Tribunal de Garantías Penales de El Oro que no disimulaba su enojo y no quería desaprovechar la especial ocasión, Daniel Maldonado Gonzaga. 

Cuando Maldonado pronunció esto, la Policía ya se había llevado detenido a la autoridad del Consejo de la Judicatura de El Oro, encargada de rociar el agua bendita a los funcionarios judiciales inocentes de cualquier culpa. O de condenarlos al infierno, si es que se encontraba pecados capitales en el comportamiento de los encargados de administrar la justicia.

Ese procedimiento ha estado salpicado de irregularidades en esta provincia. Y ahora que cayó preso el jefe de la Unidad de control disciplinario, han salido ex funcionarios judiciales a relatar sus casos.

Daniel Maldonado es uno de ellos: «Los que ahora están siendo procesados me exigieron 30 mil dólares. De dónde diablos les iba a dar yo 30 mil dólares. Esa es la realidad de la función Judicial de El Oro». Maldonado fue destituido, señalado por el delito de prevaricato.

Un ex fiscal, Richard Bonoso, se sumó a la lista de quejosos. «Ahora se está viendo la realidad de cómo se manejaban los sumarios administrativos en la Judicatura. Yo fui destituido por no asistir a una audiencia, pese a que no fui notificado. La Fiscalía General pidió mi restitución, pero igual fui destituido porque sí, exigían dinero a todo el mundo para no sancionar y como no accedí a esas pretensiones fui destituido. La suma que me exigían fue 10 mil dólares».

En la Unidad de Control Disciplinario de la Judicatura de El Oro también ocurren otros hechos inusuales. Como que sus cuatro integrantes, aparte del jefe que ahora está preso, son dos parejas felizmente casadas. María José está casada con Cristian y María Auxiliadora con Alberto. Jóvenes abogados todos, elevaban los informes que condenaban o salvaban a los judiciales con expedientes en su contra.

El Director de Transparencia del Consejo de la Judicatura, Wilson Navarrete, sí fue a Machala por este caso. Y pidió a los ciudadanos y abogados de la provincia que si conocen más hechos de corrupción, los denuncien. Reveló que el proceso penal que se investiga es por tráfico de influencias y recordó que «ciudadano que sabe de un delito y no denuncia se convierte en cómplice». 

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