El arquitecto Tommy Schwarzkopf, especializado en Harvard,  es el presidente de Uribe&Schwarzkopf y tiene 45 años de experiencia en la construcción. Ha levantado más de 200 proyectos inmobiliarios desde 1973 y ahora mantiene alianzas estratégicas con arquitectos y diseñadores reconocidos a nivel mundial. 

Ustedes presentan en Quito Epiq, un proyecto inmobiliario de más de USD 70 millones de inversión privada en momentos en los que el país vive una recesión en su economía. ¿Cómo se lo consigue?

Nosotros somos gestores. Hacemos gestión arquitectónica, hacemos gestión de construcción, gestión de ventas y gestión de búsqueda de inversionistas que crean en Ecuador, en Quito, y eso es lo más difícil. Lo bueno es que tenemos inversionistas fieles, que creen en nuestros proyectos, como Epiq, y ellos nos han impulsado a adquirir cuatro lotes en el sector. Y no solo que creen en el proyecto, sino que atraen más inversión de afuera. Así funciona: un inversionista ve que alguien está invirtiendo en una ciudad, en un país, y eso lo anima también a invertir. Es una cuestión de gestión.

¿Se puede establecer un porcentaje de la inversión local y de la inversión extranjera en este proyecto?

Es difícil establecer eso, porque hay diferentes etapas de inversión. Primero, la compra de los lotes, luego la inversión de la pre-construcción y, finalmente, la construcción. La banca local también juega un papel fundamental porque cree en nosotros. Y el comprador basa su compra en un crédito hipotecario, hay muy pocos que compran de contado, eso prácticamente se acabó a nivel mundial. El crédito hipotecario es la base de la construcción inmobiliaria.

Decía el ex presidente Correa que en épocas de crisis es cuando más se debe gastar para reactivar la economía. ¿Qué opina usted?

No estoy de acuerdo con eso porque yo llevo 45 años en este negocio y he pasado por crisis y no crisis y el negocio inmobiliario se ha mantenido bien en Quito. La ciudad de Quito es una ciudad que crece, con una migración enorme, ahora estamos en casi 3 millones de habitantes y somos la ciudad más grande del Ecuador, la ciudad en la que más se construye. El negocio inmobiliario es como comprar el pan. La vivienda es como el pan.

¿Todos sus proyectos han tenido exitosa venta o han existido unos más difíciles de salir que otros?

Siempre hay proyectos más difíciles y otros más fáciles. Pero siempre se han vendido todos porque  hay necesidad de vivienda en Quito en los niveles a los que apuntamos. Nosotros construimos desde vivienda social hasta vivienda de clase media y no nos vamos para arriba. En esos niveles siempre nos va bien.

¿No es una construcción elitista ni para gente millonaria?

Nosotros no hacemos proyecto para ese nivel.

¿Por qué la constructora Uribe&Schwarzkopf no ha incursionado en otras ciudades? ¿Por qué no en Guayaquil?

Hemos tratado de entrar a Guayaquil y lo haremos en el futuro. El asunto es que el trabajo en Quito es muy grande. Yo, personalmente, visito todas las obras cada semana. Otros constructores han salido a Panamá, a Miami, y a mí sí me gustaría trabajar en Guayaquil, en Ambato, pero sin bajar la calidad. En algún momento comenzamos a hacer un proyecto en Guayaquil y lo paramos, pero en el futuro lo haremos. Pronto.

El arquitecto Tommy Schwarzkopf conversa con Marlon Puertas el pasado 30 de abril, en Quito.

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